martes, 5 de octubre de 2010

La segunda parte

Pasé el cumpleaños 40 pensando que tenía todo bajo control, que valía la pena lo que había hecho con mi vida a lo largo de los años. Como la de muchos, en papel, mis circunstancias eran redonditas: una vida equilibrada, con su porción de altibajos, de muertes y de nacimientos, de triunfos y de limitaciones. La foto familiar, una postal: el relativo éxito profesional, el esposo, los hijitos, la sonrisa y hasta el perrito. Pasé los cuarenta creyéndome un poco más sabia que antes, un poco más fabulosa y un poco más asertiva. Hasta llegué a pensar que me había graduado de mi misma.

Hace un mes cumplí 41. El cumpleaños me encontró, literalmente, con mochila al hombro y lista para cerrar la puerta tras de mi. A punto de emprender el viaje más emocionante de mi vida, hacia la montaña, hacia lo desconocido. Y también, hacia dentro. Este viaje interior me lleva a profundidades de las que me sentía incapaz. No es que la postal se haya desdibujado, es que lo que representa se cayó de golpe y me di cuenta que la satisfacción interior no es algo que se alcance a los cuarenta. Quizá nunca, por dentro hay un anhelo, entre nostálgico y gozoso, de conocer más, hacer más, entender más. Lo que busco es congruencia y para lograrla, la vida me ha forzado a desmarañar las historias que yo misma había creado para sentirme capaz de decir que estaba graduada de mi misma. El posgrado especializado en congruencia es duro, implica soltar amarres, aceptar la confusión y la tristeza con la misma cara con que una dice merecer felicidad, amor y éxito.

He descubierto una furia que me permite correr mas rápido, llegar más lejos y decir lo que tengo que decir con mayor claridad. De hecho, le he podido poner nombre a emociones y situaciones que eran intangibles para mi pero que ahí estaban, esperando ser reconocidas y tomando fuerza en la pausa.

Este curso de congruencia se trata de aceptar que la que soy, eso soy. Que hay mucho que puedo hacer y mucho que no, pero el límite no está impuesto, ni siquiera por mi propia mente. Ese lo voy descubriendo y me obliga a enfrentarme, máscara contra cabellera, con la soledad y el dolor que mis decisiones provocan en otros. Y a tomar eso en cuenta, porque ahora, para mi sorpresa, para que yo esté bien, otros tienen que estarlo antes, aún a pesar de mi misma.

Este curso ofrece también su porción de gozo. Me hace buscar oportunidades de hacer lo que disfruto y estar con quienes quiero. Me permite encontrar momentos de pausa y reconocer las señales de que he avanzado en este camino: la arruga en mi frente que ahora se nota más. La perplejidad ante la estatura de mi hijo. La fuerza de mis piernas, lo conectada que estoy con otros.

Y así, mochila al hombro y consciente de todo lo que he dejado y todo lo que, consciente e inconscientemente, he decidido seguir cargando, pongo un pie frente al otro y me adentro en el sendero de la segunda parte de mi vida, feliz por la oportunidad y abierta a las posibilidades.

Escrito por Lu Botello

lunes, 4 de octubre de 2010

De mis 39......

Estoy a unos meses de cumplir 40 y quiero compartir lo que ha significado para mí este principio y fin, ha sido verdaderamente un reto de vida, pasando por males físicos, por males de amores, por males económicos, pero todos estos males me han ayudado a ver la verdad ante mis ojos, he comprendido que todos estos males pueden ser erradicados solamente con una cosa que se llama “Actitud en la vida”.

He aprendido que la enfermedad puede ser erradicada gracias a cuidar mis emociones y reacciones, que en realidad mi cuerpo y mi mente son un engrane perfecto que es afectado de inmediato por las emociones mal encauzadas, he reflexionado acerca de lo que pienso y como tomo la realidad día a día, he aprendido a cuidar mi mente.

En estos 39, casi 40 he comprendido que erradicar la culpa en mi vida, ha sido la mejor arma contra la depresión y me ha permitido tener más libertad para saborear mis éxitos, he dejado de culpar a las personas, al destino, a las circunstancias, a la lluvia, al sol, porque he comprendido que mi éxito o fracaso depende solamente de mí y de cómo percibo la realidad.

He entendido que el amor es libertad, que las personas están contigo solamente por compartir un momento de sus existencias, que un papel no es un compromiso y lo que sí lo es, es el vivir día a día comprometiéndose con tu vida siendo feliz en cada instante y el amor vendrá por añadidura, que el ceder así como poner tus limites es importante para el corazón.

He aprendido a callar, a resolver situaciones, y a disfrutar más de mi cuerpo y de mi espíritu, he aprendido a decir No, cuando sobrepasan mis límites, he tenido que aprender a olvidar y a dejar ir cuándo no hay más remedio.

Todo esto ha sido un fin dejando atrás los miedos, las penas, las incredulidades y ha sido el principio a una vida plena y satisfactoria, puedo estar segura ahora que mi vida y mis sueños están aquí y ahora y es momento para abrir las alas y disfrutar la vida sin ataduras, complejos, y que mis sueños están ahí a la vuelta y lo que tengo que hacer simplemente es abrir los brazos y recibirlos.

Gracias a la vida porque me ha enseñado todo esto y más, estoy feliz por estos casi 40.

Escrito por Amiga Mía

lunes, 27 de septiembre de 2010

Amor , pérdida y lo que llevaba puesto.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver en una pequeñísimo teatro de Nueva York la obra "Love, Loss and What I Wore" (amor, pérdida y lo que llevaba puesto) en la que se habla de todos aquellos momentos importantes en la vida de nosotras las mujeres: el nacimiento de un hijo, una boda, un funeral, una mastectomía o un divorcio, y cómo lo que llevábamos puesto en ese momento se quedo fijado en nuestras mentes para siempre.



Me quede pensando entonces ¿será que por eso amamos tanto la ropa, los zapatos y las bolsas? ¿será que nos transportan a ese momento en nuestra vida cuando nos sentimos poderosas , alegres o débiles?.
Cuando intento recordar una prenda de ropa que haya dejado una huella en mi vida, siempre regreso a la misma : un vestido beige sin mangas con un estampado de enormes manzanas rojas, con un gran banda roja sobre la cintura que se convertía en moño en la espalda. Era un vestido que ví cuando tenía 8 o 9 años en una tienda en El Paso, amé ese vestido  en cuanto lo ví pero jamás lo tuve: era demasiado caro para comprarlo. No hay otra prenda que recuerde con más claridad en mi mente que esa.
Recordarlo ahora me causa nostalgia....
¿Qué prenda de ropa recuerdan de manera más viva en su mente y que emociones les trae?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las pecas de mi nariz

Los cuarenta llegaron a mi expediente como los 28, los 30, los 33, los 37…sin sentirlos. Ahora que lo pienso, creo que me gané esa fortuna con mi necedad de nacer en plenas posadas, ya saben: campanitas, villancicos, pino oloroso, adornos, cena deliciosa, familia…¿quién puede entristecerse porque su pastel de cumple ya parece una fogata?

Es cierto que los años pasan, que el metabolismo cambia con cada década, que la piel pierde humedad y gana arrugas, marcas, manchas, sombras... Los años están ahí, sé que los tengo, que pasan y se quedan, pero pienso que lo relevante no es la cifra, sino lo que hemos pasado mientras llegamos a ella.

Tampoco se olvida que en la mujer los estragos del paso del tiempo son especialmente evidentes si, además, tuvo hijos después de los 30 y el ejercicio no se le da. Lo único que agregaré sobre el punto, es que mis dos críos valen cada gramo de grasa que se pegó a mis músculos abdominales y cada cana que se asoma entre mis rizos esponjados.

Pero la edad, es lo de menos. Siento que mis 40 son maravillosos y no los cambiaría por nada, pero tampoco puedo afirmar que son maravillosos porque son 40, podrían ser 50 o 30. Es sólo percepción, como aquello del vaso medio lleno, o medio vacío ¿se acuerdan?

La primera vez que me dijeron “señora” tenía 24. Fue realmente extraño porque, menuda desde niña (y chaparrita), siempre me han dicho que soy lo que comúnmente se denomina “traga-años”. Confieso que aquella vez me afectó el apelativo, pero ahora sé que para una niña de 14 o 15 años, una mujer de 24 seguro siempre es una “ñora”, mientras para mí que ya tengo 40, es casi una adolescente.

Así las cosas, todo depende del cristal con que se mire y como decía mi abuela Toña, de cómo nos fue en la feria. La mía es hoy más divertida que nunca: mucha adrenalina, mucho trabajo, mucha pasión, mucho sexo, muchos estrés, dos-tres reveses y depresiones pasajeras para darle sazón y ayudar a crecer… Pero es así desde los 31, edad a la que decidí que era hora de vivir sola (sí, sí, ya sé, debió ser antes, pero el síndrome de Peter Pan es duro de roer).

Puede leerse arrogante, pero con 40 encima, me miro al espejo y sólo me veo a mí. Es decir, a veces con las redondeces de la espera de los hijos; otras reseca por los estragos de algún reven o pálida por la llegada de enfermedades propias o ajenas. Pero siempre, invariablemente, veo el mismo rostro que la primera vez que me unté rimel en las pestañas…

De eso hace ya 26 años y las pecas de mi nariz siguen donde las dejé.

@giaglams en twitter

martes, 7 de septiembre de 2010

Yo soy de la generación X

Nací en 1970, en el año de la copa mundial de futbol México 70, conocí al Tio Gamboín, y movía bien obediente mi silla "a 5 pasos de la televisión", creía en "corcolito" y veía a "la calaca tilica y flaca", vi el festival de "juguemos a cantar" y tenía un disco de acetato de "Enrique y Ana", vi el paso de la tele en blanco y negro, a la tele a color y luego con control remoto!! que avance!!


Me gustaba "Menudo" (que vergüenza, pero lo confieso, que conste solo como nota histórica) y que lance la primera piedra quien nunca ha bailado "claridad " en una boda, por supuesto "flans" y otros muchos grupos clásicos de la época, y si escucho "Autos, Moda y Rock&Roll" se me viene a la mente la tonadita, se lo que son los "top siders" ... conocí a Rodolfo Neri Vela!! (fue a dar una plática al CCh Azcapo, donde yo estudiaba, hasta tengo su autógrafo) Rock101 era mi máximo, alguien se acuerda de Magic Circus??

Vi el eclipse de 1991 "no mires al sol, no mires al sol"... mi primer celular era 4 veces el tamaño del que tengo ahora, conocí las computadoras de discos de 5 1/2" y los discos de 3 1/4" me parecian super! (y cuando se trababan y los sacabas con un clip) conoci hotmail cuando no podías mandar mensajes de mas de cierto tamaño!

Y desde niña pensaba... "cuando llegue el año 2000, tendré treinta años!!!" wow, para mi tener treinta años era ser mayor, ya para ese entonces debía de ser una superejecutiva exitosisima y millonaria, viajando y haciendo cosas importantísimas... super a la moda y super delgada, toda una chica "cosmo".

Y si tuve mi época, de trabajar para una empresa y tener gente a mi cargo, viajar y toda la cosa... y suponía que eso era lo que quería, pero me acuerdo que una vez le comenté a una amiga mientras tomábamos un café "me siento como hamster en ruedita, corre y corre y no se ni para donde"

En fin que llegué a los 30 años, y un buen año me di cuenta de que los 30's se me acababan y que me acercaba peligrosamente a los 40's....

Y un buen dia desperté, y los 40 ya estaban ahí...(como el cuento de Augusto Monterroso)

Y me vi en el espejo y era la misma de ayer cuando tenia 39, ni me cayo encima el peso de esos 40 años ni me brotaron mas canas de las que tengo, ni me convertí en la mujer sabia, madura y cuerda que esperaba debia ser al llegar a esta edad (que susto para mi pobre marido encontrarse otra mujer, lo bueno que dormía plácidamente mientras la loca con la que se casó se miraba al espejo esperando la transformación)

Y resulta que, ni pasó nada emocionante, ni nada terrible pero me puse a recapitular sobre mi vida, y si, a los 20 años tenía "mejor " cuerpo, pero a los 40 tengo un cuerpo que disfruta mas y que conozco mejor, un cuerpo que ha tenido 4 embarazos y 2 niñas que se lograron, que parió y amamantó (mas bien amamanta a una niña de mas de 2 años), que vivió una peritonitis que casi no la cuento y que a pesar de una cicatriz horrible me enseñó que vivo con un hombre capaz de cuidarme y ayudarme a salir adelante el tiempo que estuve completamente incapacitada y de amarme a pesar de un cuerpo "imperfecto", y que soy de las afortunadas que saben lo que es sentirse deseadas, a pesar de los años, a pesar de las canas y a pesar de los kilos... me siento mucho mas segura de mí que cuando era talla 7.

Decidí que no quería trabajar para una empresa cuando busqué tener hijos (por que los hijos deben ser una elección, no obligación ni accidente, ni tenerlos para quedar bien con nadie), y sobre la marcha me convencí de que invertir tiempo para ellas ha sido una buena inversión, hago lo que quiero y me encanta, me reinventé profesionalmente, aprendí que el "éxito" no tiene que ver con los objetos que tienes para presumir, y mas tiene que ver con la calidad de vida que tienes y el tiempo que tienes para disfrutar de tu gente y de tu vida. El tiempo para leer un cuento una y otra vez, tiempo para charlar del dia, tiempo para despertar y ver dormir plácidamente una personita junto a tí, tiempo para escuchar lo que pasó en la escuela. Posiblemente si hubiera tomado otras decisiones tendría mas comodidades materiales, pero no me arrepiento para nada, aunque desde casa tal vez no tenga el ingreso que tendria para un patrón, ser dueña de mi tiempo y disponer de él no tiene precio, cada decisión tiene un precio y la que yo tomé lo vale.

Yo personalmente me siento como que se cerró un ciclo y viene otro, no me interesa la moda, me gusta estar a gusto y verme bien, los genes me han dado muchas canas y so parecer la abuelita de mis hijas tuve que sucumbir al tinte, so what?? lo que sigue, no me preocupa, ya compré mi primera crema antiarrugas y no me agrada mucho un surco que tengo entre las cejas (no se si por pensar mucho o por miope que estoy) la pasé de poca madre en mis 20's , pero no quiero volver el tiempo atrás, ya que me gusta ser como soy y ser quien soy, ya no aguanto las desveladas como antes, tal vez no tenga el ánimos de siempre salir a jugar con mis hijas, pero tengo muchas mas paciencia de la que tenia a los 25 años, tengo proyectos, ganas y mucho mas conocimiento. Y estoy segura de que seguiré haciendo lo que me gusta a los 45, a los 50, a los 60 y hasta que ya no pueda mas o tenga otros intereses, las limitaciones están en la mente...

Bienvenidos 40!

Lety (twitter @criandocreando )

lunes, 6 de septiembre de 2010

Perfectamente imperfecta a los 40

Fue liberador en una plática entre amigas darnos cuenta que lo que buscabamos entrando a los cuarenta era dejar de ser las mujeres perfectas. Las perfectas madres, las perfectas esposas, las perfectas amantes, las perfectas amigas, las perfectas hijas, las perfectas hermanas y ser simplemente las Perfectas Imperfectas.

El buscar la perfección me generaba estrés y frustación, ya que me exigía demasiado en todos los roles que desempeñaba con espectativas demasiado altas; vivía agotada y no con el mejor humor para disfrutar de las pequeñas cosas. Aunque lograba reflejar excelencia ante los demás ya en privado atacaba a mi autoestima por no cumplir con todo lo que me proponía.

Definirme perfectamente imperfecta me dio la oportunidad de aceptarme con mis errores, de evitar modelos mentales externos de cómo debe de ser la perfecta ama de casa o la perfecta mamá de comercial de detergentes de ropa. Aceptar que el cuerpo perfecto de la amante perfecta cada vez quedaba mas lejos por el paso tiempo y que en realidad no importa tanto.

Si tuviera que definir a una Perfecta Imperfecta diría que…

• Es única… nadie tiene sus mismas imperfecciones y no las cubre con Angel Face.

• Es divertida… al reirse de sus debilidades la hace mas fuerte, restándole importancia a los juicios que tiene de si misma.

• es creativa, está en constante evolución y sabe que tiene la capacidad de cambiar y fluir con lo que la vida le va presentando.

• es un poco mejor cada día, por que puede aprender de sus errores y tratar de no cometerlos de nuevo.

• es más humana, al aceptarse con errores le ayuda a aceptar a los demás con sus defectos sin enjuiciarlos.

• es más feliz, por que entiende que no hay que buscar la perfección sino momentos perfectos para disfrutarlos sola o acompañada.

• es más libre, por que va en el camino de saber quién realmente es.

Y una Perfecta Imperfecta sabe que si quiere ser perfecta primero se tiene que aceptar imperfecta.

Escribir este texto entró en mi escrutinio de la perfección, es la primera vez que escribo en un blog y seguramente me hubiera disculpado por no haberlo hecho perfecto, pero siendo perfectamente imperfecta, lo entrego con el orgullo de mi imperfección.



@maramm en twitter

jueves, 2 de septiembre de 2010

A mis amigas cuarentonas:

Me llamo Artemisa y me confieso cuarentona y rebelde, gracias a ello todos los días niego que tengo 40 años pues mi espejo interior me dice que soy joven, fuerte y de mentalidad abierta y entusiasta. Creo que los 40´s es un parteaguas en la vida de la mujer, hay quien lo considera como el comienzo del declinar de la vida y hay quienes, como yo, creemos que es una etapa riquísima en experiencias de crecimiento y gozo. Pienso que todo radica en la forma en cómo nos programamos para ir viviendo las diferentes etapas de la vida, cada una de ellas con características que las hacen únicas e irrepetibles.

En lo personal, adoro esta etapa de los cuarentas, ya que ya dejé de interesarme en ser bella y atractiva, ahora acepto y disfruto mi cuerpo como es, no añoro la firmeza y la lozanía de la piel, pues en ella tengo tatuadas todas las experiencias que he disfrutado intensamente con todos mis sentidos. Ya no soy flexible y veloz, pero a cambio de ello tengo fuerza y resistencia para levantarme todos los días con entusiasmo de vivir y aprender de la vida.

Me considero una mezcla de juventud y experiencia, de inquietud y serenidad, de aventura y sensatez, de fuego y madurez…

Al paso del tiempo he podido darme cuenta que el momento más feliz de mi vida es el presente, lo que fui en el pasado ya no existe y lo que seré en el futuro es una promesa.

Agradezco lo que la vida, me ha brindado hasta ahora una familia amorosa e incondicionalmente apoyadora, un hermoso retoño que salió de mis entrañas, un trabajo que me permite realizarme profesionalmente y que es el medio a través del cual materializo todos mis sueños, amigos entrañables y nuevamente el encuentro con el amor de un hombre que me ama y me respeta.

¿Cómo no estar feliz de tener 40 años? Si la experiencia, el aprendizaje de los tropiezos, las pérdidas, las carencias y las adversidades, han forjado mi destino, más aún, el placer más grande de ésta etapa de los cuarentas es tener con quien compartir y disfrutar de los logros.

Siempre llevaré dentro de mí a la niña que se resiste a extinguirse, a morirse, pues de ella obtengo carácter y determinación para seguir conociendo y conquistando el mundo.

Aunque mis tejidos se aflojen, mi cuerpo adopte nuevas formas, mi cabello se tiña de blanco y mi piel se llene de arrugas, me sentiré bella, ya que la clave para verse y sentirse estupendamente bien se llama buena actitud.

Arriba las cuarentonas.

Artemisa.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Abrí la puerta a la vida de verdad

Una vida atropellada, puedo decir de mí! Pintora a los cuatro, intelectual a los seis, escritora a los quince... Feliz así, en un mundo más de dentro que de fuera... Amistosa, algo solitaria, diferente, quizás extraña... y de pronto llegó Él!!! El qué? Pues el primero que apareció, que sé yo... en todo caso fue con El que me casé... Había que casarse, no? Con un misógino, agresor físico y emocional, además de otras maravillas; que tuvo a bien irse al año de casados, al nacer una bebé que dijo no estar preparado para criar... Mis amigas aún solteras, y yo ya divorciada y mamá!


Me ví sola con una bebé de ojos enormes que me miraba, esperando todo de mí... No volví al solvente hogar paterno, decidí que yo podía... Podía qué? Podía comer tortillas para que la niña comiera carne, podía pintar hasta la madrugada para medio salir adelante, podía...podía... pues sí, sí podía ir saliendo adelante! Abrí una Galería donde vendí mis pinturas, y comencé a hacer joyas y artesanías... Enseñé arte en una escuela, y garanticé a mi niña una educación de primera...

Hasta que Él volvió. Y yo volví con Él. Con luna de miel en Acapulco, romance en México, el país de mi corazón... Y al regresar a nuestra tierra,me contó ... era HIV positivo...Negocié con Dios, con la Virgen de Guadalupe, con el analista que cada mes me decía "negativo"... Y él, con minúscula, se enfermó... Lo cuidé hasta el fin, un regalo a la niña de ojos grandes que vio una muerte terrible, pero al menos no vio a su padre morir abandonado... Gasté en ello todos mis recursos, tras su muerte tuve que cerrar mi Galería, después el colegio en que trabajaba me despidió, estaba llena de deudas, y tenía... 36!!!

Empecé de cero. Comencé con éxito a hacer joyería. Sin embargo cada vez estaba más extenuada,hasta que me diagnosticaron: acumulo el fosfato de calcio, lo que produce agotamiento, dolores físicos y una espantosa confusión intelectual. Por un tiempo no serví para nada... Y fue la ex-niña de ojos grandes quien vio por mí, por nuestra casa, por nuestra vida...

Pero poco a poco renací!!! Seguí los consejos médicos como religión ,y además terapias alternativas. Busqué sicoterapia y dejé atrás codependencias,tristezas y pesares; e hice ejercicio y recuperé la musculatura perdida. Los medicamentos y el resto funcionaron, y reconquisté mi vida!!!

Hoy tengo un taller de producción de mi joyería donde trabajan mujeres; acabo de inaugurar mi showroom, pequeño pero bello, y he logrado que mis joyas sean deseadas y compradas. Otra vez tengo la mente clara. Leo de nuevo, y de vez en cuando escribo, mi enfermedad está contada en poemas. Conservo mis amigos de toda la vida, y aparecen más, me volví muy sociable... Comparto con mi familia. Tengo una vida afectiva muy llena, viajo, trabajo en algo que amo y disfruto...

Desde hace muy poco puedo decir que estoy bastante bien, aunque a veces vuelve el agotamiento o la confusión, como para recordarme lo que un día fue...

Qué perdí? La belleza física. Mi cuerpo, mi cara y mi cabello se desgastaron tremendamente con la enfermedad. Eso me entristece, pero pienso cuidarme hasta fortalecerme más, y si entonces aún me siento mal, pues ahora un cirujano plástico es de lo más trendy, o no?

Cuarenta años... para mí el momento de recomenzar, reinventarme, rehacerme, volverme a diseñar... Hoy a mis cuarenta y unos, les juro que cumplir cuarenta fue abrir la puerta a la vida, a la que vale la pena, a la de verdad...
 
Luz (pseudónimo) desde algún lugar de América Latina

martes, 31 de agosto de 2010

Mis 40´s y poquito más

Ayer me llego un mensaje interesante, me piden que escriba mi experiencia de cumplir cuarenta; de hecho, los cumplí hace dos años, hace dos años vengo lidiando con esta nueva fase de mi vida. Me cuesta mucho escribir, pero voy a iniciar diciendo lo siguiente: Esta etapa (los 40´s) es la mas interesante por lo que he pasado en mi vida, no la cambiaría por nada, pero es una etapa dura en la vida de una mujer y generalizo porque todas mis amigas andan igual de sacadas de onda que yo.


Hablare de mi, hace unos días tuve que ir al salón y por primera vez en mi vida tuve que pedirle al cuate q me pinta el pelo que acabe con mis canas!!, que pinte mi edad de color!!! éste le causo gracia pero la realidad es que a mi me causó angustia, ya que de hoy en adelante lo tendré que hacer cada mes!!!. Ni hablar de las visitas al cirujano plástico constantes y con la frase típica de cuanto tiempo dura el botox y el restiline porque mi cara cada día se ve mas llena de esas lineas de" experiencia" que cada vez se notan mas!!!.

No estoy diciendo nada nuevo, todas hemos pasado por esto pero, ¿porque a mi me esta costando tanto aceptar que ya no estoy nada fresquita? Y ¿porque la gente a mi alrededor empieza a notar estos cambios físicos y se empeñan en hacermelo notar?. No es que lo hagan por mal, simplemente........ se me notan.

La necesidad de lidiar con tanto cambio notorio, me dio por correr y por estar lo mas delgada que he estado en mi vida!! como si eso detuviera el paso del tiempo!!!. Inclusive, me dio por hacer un marathon,por primera vez, para desafiar a mi cuerpo y a mi mente a todo lo que da, lograr metas cañonas, ¿porque? la respuesta que se me ocurre es desafiar al tiempo,desafiarme a mi misma, lograr cosas que antes jamas me importaría desafiar, en otras palabras, rebeldia total.

Ahora, para nada es todo malo, al contrario, creo que fuera de lo físico que si es cañón, los cambios emocionales han sido mejores.

Con mas tiempo y experiencia en mi vida, hijos ya grandes y un marido super ocupado ha sido receta perfecta para el inicio de lo que yo llamo desarrollo en todas direcciones: profesional, física, emotiva y mentalmente. En resumen, empece a sentirme mas capaz de lograr cosas por mi misma, dejar atras cadenas y miedos que arrastraba durante mis etapas de adolescencia y adultez temprana; fui capaz de encontrar a la MUJER que era y tratar de explorarla (finalmente me di ese tiempo). En otras palabras hasta esta edad fui capaz de ser lo que yo siempre quise ser y por supuesto quiero seguir siendo. Me asusta mucho el futuro porque los cambios son continuos , pero esta etapa de mi vida ha sido tan divertida y tan productiva que no me importa, voy a tomarla paso a paso, sufriendo, riendo y disfrutando porque eso es lo que he aprendido en esta etapa; lo que he aprendido que es la vida.

Vengan los 50´ tas estaré preparada!!!!!.

@ortoyes en twitter

lunes, 30 de agosto de 2010

Quisiera no existir

Hace unos día me llegó un correo que decía  "Quisiera no existir" , el corazón se me fué al piso mientras lo abría. No era un escrito que enviaban para publicar, era un mensaje de una mujer como cualquiera de nosotras  que en esos momentos se sentía desesperada:

Soy una mujer que tiene 39 años, y un gran vacio en el alma, mi esposo trabaja de lunes a viernes en Puebla, acaba de llegar y nos acabamos tener un buen pleitesito, sin violencia, sin gritos, pero muy doloroso (eso duele mas), lo mas raro es que en otras ocasiones estaría llorando, pero ahora despues de 19 años de casada, no siento nada de eso quisiera, no se lo que quisiera en realidad lo único que me preocupa es que mi único hijo de 17 años no se de cuenta .....pero aunque mi esposo no es mala persona, al contrario es un buen tipo, no se da cuenta de como me siento.

Perdí mi trabajo hace tres meses y no he encontrado nada, eso me tiene muy mal, pero yo creo que no lo entiende o tal vez no sabe quien soy o que necesito, si alguien se identifica conmigo podre platicar todas mis locuras, fantasias y pendjadas que he hecho, saludos y gracias x escucharme.
Supongo que no es la única mujer que esta pasando por esto, muchas irán por la vida soportando estoicamente su situación sin decir una palabra; luciendo como si nada pasara en el mundo pero con el corazón hecho trizas.

¿Qué le respondes a alguien que te dice que preferiría no existir?

viernes, 27 de agosto de 2010

La naturaleza se equivoco

Si la belleza interior es la que le da poder a la belleza exterior, entonces la naturaleza se equivocó.

Porque cuando era joven no era tal “bella”. Y menos en mi adolescencia. Si, me divertí y fue bonito ir descubriendo el mundo, pero que fea me sentía!! desarticulada, que no encajaba (sin albur), insegura como ninguna. Temerosa, dubitativa. Y para colmo, usaba lápiz de labios rosa pálido (que me hacían lucir como si recién llegara de una visita con la muerte); los pelos del fleco encrepados con el único producto que podía levantar mi lacia cabellera: superpunk; pantalones aguados y tenía el descaro de tratar de ligar en el Magic con una corbata de moño (si, de smoking de hombre).

Ahora que lo pienso ¡con razón me sentía tan insegura! que fachas.

Ah! pero eso si, una cara redonda y rosa, libre de arrugas y llena de juventud.

No les voy a mentir: adaptarme al mundo y entender como funcionan las relaciones personales (con las amigas, los jefes, los novios, los papás) me costó muchísimo trabajo.

Durante mi juventud (los 20) le huí al ejercicio como quien huye de Hacienda.

Aceptarme a mi misma fue, durante muchos años, un bonito eslogan de productos de belleza y revistas fashion. Me deprimía fácilmente y no podía echarle la culpa del todo a las hormonas.

A unos meses de cumplir los cuarentas, veo con gusto y un toque de nostalgia, que estoy realmente en mi mejor momento:

Por fin me siento cómoda en mi piel. Las inseguridades se quedaron en la casa que habité de soltera (por lo menos las más gachas), sigo sin comprender del todo las relaciones humanas, pero ahora no me tomo casi nada personal, estoy entrenando duro para poder correr un medio maratón, trabajo en lo que me gusta y ya no tengo que usar los tacones altos que tanto duelen.

Ah! eso si, tengo un buen mechón de canas, los cachetes se perfilan para dar un look onda “bulldog”, mi cuerpo decidió que su acostumbrado peso de 59 kilos ya no le cuadra. Y oficialmente estaré en el grupo de las mujeres admiradas porque “ vela! ya tiene cuarenta y todavía tiene buen cuerpo” (como si de los 39 a los 40 hubieran 7 años de por medio)

Las mujeres dominaríamos el mundo junto con sus universos paralelos, si pudiéramos tener la belleza interior que alcanzamos en los 40´s con el cuerpo de los 20´s. Así pues, concluyo que la naturaleza se equivocó y mando esta carta cc a a La Madre, A Dios, y a todo aquel que esté dispuesto a escuchar esta protesta bien fundamentada.

So  ( @blogylana y @cucharazen en twitter)

jueves, 26 de agosto de 2010

Para ser bella hay que sufrir

“Para ser bella hay que sufrir” me repetía mi mamá una y otra vez cuando niña. Hoy la frasecita me atormenta cuando subo a la báscula, me tiño las canas o, a pesar de lo que he escrito en contra de la cirugía plástica, me descubro frente al espejo levantando aquí y allá. Estoy a punto de llegar a los 40 y, al parecer, no estoy sufriendo lo necesario…


Vernos fabulosas a los 40 tiene un costo que ya no solo se trata de fuerza de voluntad para dejar el vino y el pastel o levantarse para ir al gimnasio. Me sorprende (y espanta) la cantidad de tratamientos a los que podemos someter nuestro cuerpo y nuestra cartera. También existe el costo de asumir que, mientras nosotras envejecemos, ellos se vuelven interesantes.

Pero, para mí, hay un costo aún mayor: el costo de la evaluación. Porque cumplir 40 implica verse más allá del espejo. Evaluar el camino que hemos recorrido y las decisiones que hemos tomado. ¿Habrá quien mirando hacia atrás tenga siempre la certeza de haber hecho lo correcto? ¿Existe quien nunca tenga pensamientos del tipo “si hubiera…”? En mi caso, he encontrado que el resultado de esta evaluación es subjetivo y depende del estado de humor con que se realice.

¿Mis decisiones más debatidas? Son varias, pero hay una que se vuelve recurrente y tiene que ver con haber renunciado a una carrera corporativa. Evalúo los últimos diez años y repruebo por completo cuando pienso en mi esposo quien, al dar una orden en la oficina, la ve cumplida al instante, mientras que las mías son prácticamente ignoradas si no se inician con “¡A la cuenta de tres!”. Al contrario, la misma decisión obtiene un sobresaliente cuando compruebo lo mucho que he mejorado confeccionando disfraces de madrugada o la satisfacción de publicar un libro.

No, no me despierto todos los días sintiéndome fabulosa (especialmente después de desvelarme). Hay días en que quisiera salir corriendo para abrazar el lema “los 40 son los nuevos 30”, volver atrás y recorrer el camino de nueva cuenta. Convertirme en una cuarentona sexy e interesante y ¿por qué no? despertar alguna que otra pasión entre los jóvenes veinteañeros.

Sin embargo prefiero quedarme aquí. Asumir el costo de las decisiones que he tomado y que han trazado mi ruta. Por más divertido que parezca, renuncio a regresar a mis treinta. Mas allá del sufrimiento físico que una dieta o una depilación representen, me doy cuenta de que muchos de los sacrificios de los últimos diez años me han convertido en alguien que me gusta ser. Hoy me descubro más segura, tengo claro lo que quiero, sé hacia dónde voy y con lo que cuento y, lo más importante, tengo a quienes amar.

¿Hacia adelante? Con suerte otros cuarenta. Sin renunciar por completo, acepto que tal vez no pueda ganar la batalla contra el tiempo y prefiero pelear esta guerra en otros campos. Continuar aprendiendo, disfrutarme y disfrutar lo que hago, quizá hasta volverme “interesante”. La frase tiene cierta razón, la belleza puede requerir sufrimiento, pero no solo en lo físico, sino también en el alma.

Karla Bayly (@KarlaBayly en twitter)

miércoles, 25 de agosto de 2010

De 40 y buenas....

En los 20's me definió con quien andaba o con quien me juntaba….

En mis 30's me definió lo que tenía o compraba…..

En mis 40's quiero que sólo me defina quien soy….

Cuando tenía 20 los 40 me parecían inalcanzables, eran un punto en mi vida al que no pensé que llegaría porque por mucho tiempo creí que moriría a los 30 (una creencia infundada y salida de la nada), así que tenía mucha prisa por hacer tanto cuando pudiera. Mis 20 no fueron particularmente felices porque pelee contra mi cuerpo todo ese tiempo : use frenos para enderezar mis dientes, tratamientos para curar mi acné y perder todos esos kilos que me hacían obesa.

Mi autoestima llego entonces muy vapuleada a los 30, en los cuales deje de ser crisálida para convertirme en una mariposa monarca : colorida, buena para hacer largos viajes pero muy frágil ; las personas me adrmiraban porque era yo una mega cabrona en lo que hacía  y el infinito era mi límite (corría yo para ser una directora muy joven ). Mi trabajo me llevo a viajar por medio mundo de manera muy constante, y cada viaje era una manera de escaparme  de manera temporal de mi misma. Revoloteaba de un lado a otro acumulando cosas, porque eso me hacía sentirme bien al creer que me daban valor  cuando sólo sostenían delicadamente con alfileres mi autoestima….y entre tanto revoloteo probablemente deje pasar el amor más veces de las que quisiera aceptar , pero siempre me excusaba diciendo : Lo bailado nadie me lo quita ( y la verdad es que así ha sido).

Fué hasta que cumplí 36 en la que enmedio de una fuerte crisis existencial  me dí cuenta que  llegaría a los 40 sin haber logrado mucho: no estaba casada, no tenía una casa que pudiera decir era mía , no había tenido hijos , tenía montones de deuda y nunca había logrado sentirme completamente feliz en mi propio cuerpo (al menos yo creía que no había hecho mucho).

Unas muy duras sesiones de terapia me ayudaron a aceptar dos cosas importantes: primero que soy una mujer anormal para el contexto en el que vivo y por lo tanto mi vida nunca se parecerá a la de la mayoría de las mujeres …compararme era completamente injusto  ; lo segundo es que no tengo (ni tuve jamás) deseos de tener hijos y que eso no me hace una mala mujer , solo confirma que soy anormal.

Finalmente me acepté y me amé a mi misma.

Deje de pelearme con mi cuerpo, deje de introyectar comiendo compulsivamente o endeudándome….. deje de victimizarme , decidí que si algo no me gustaba de mí entonces lo cambiaría , aun cuando eso significara hacer algo que antes jamás me hubiese permitido ( el año pasado después de una larga lucha interna pasé por el bisturí de un cirujano plástico por primera vez en mi vida , para corregir algo que por casi una década me molestó, ahora admito que es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida y que valió cada peso que pagué por ello )…..decidí que no iba a llegar a los 40 siendo, pensando, sintiendo o viéndome como una señora que se dió por vencida simplemente porque llegó a esa edad, como si fuera una sentencia de muerte en vida.

Ordene mis emociones, con ello mis compulsiones fueron desapareciendo. Mi dinero y mi peso han dejado de ser cargas constantes para mí. A mis 39 años me siento y me veo mucho mejor que cuando tenía 20 años menos. En mis 20´s nunca se me hubiera ocurrido siquiera querer usar un bikini, a mis casi 40 planeo finalmente hacerlo, porque hoy ya no me da miedo que vean quien soy.

Pero la cosa no es tan fácil como suena, porque a pesar de que igual que la mayoría no quisiera "dar el viejazo" todavía cometo algunos actos de rebeldía como negarme a pintar mi cabello para deshacerme de mis canas, porque cada una de ellas representa la sabiduría que he acumulado en estos años. Quiero presumir mis 40 sin sentirme vieja....

No siento nostalgia por los años que ya pasaron, no creo que los tiempos pasados fueron mejores porque mi mejor momento es este: aquí y ahora. Los 40 no me asustan, me emociona pensar que después de todo el drama de mi vida finalmente puedo ser anormal y feliz!

Isela aka Makahui (@elpesonuestro en twitter)

martes, 24 de agosto de 2010

¡TENGO 40! ¡SOY FABULOSA!

Y siguiendo con el tema de las cirugiadas, las operadas y las restiradas, resultase ser que hace un par de días y haciendo el recuento de los daños... que me voy dando cuenta, o sea, me cayó el veinte como comúnmente se dice, que tengo ya 40 años... ¡wow! y pensando en ello y meditándolo mas me pude percatar que no muchas mujeres de mi edad se dan realmente cuenta de lo fantabuloso que es llegar a esta edad y ser como dice la canción de Arjona :"Señora de las cuatro décadas".


Y es que no cualquiera puede andar ya cantando a los cuatro vientos la edad, ¡No que va! Diosito nos libre, y más porque ya resulta que después de tal cantidad de años se es una anciana decrepita. ¡Y nada más lejos de ser verdad! Lo que sucede es que desde pequeñas se nos enseña (y mal) que como mujeres tenemos límites cronológicos y biológicos:

- Que si tienes que tener tu fiesta de los quince con vestido rosa campana y pastel de ocho pisos.

- Que si hay que casarse antes de los 30 sino ya se te paso el tren con todo y cabuz.

- Que si los hijos hay que tenerlos también antes de cierta edad sino ya son tus nietos.

- Que ya para los 30 y casada ya eres ñora y acabada (!)

- Que si llegas a los 40 no pues, directo al cirujano plástico o ya de perdis al Botox.

Y así le seguimos hasta que el calificativo momia se vuelve algo común. Y yo me niego rotundamente a aceptarlo, es más, me rebelo a tal cuestión como que tenemos que vivir según lo que dicta la costumbre, porque creo de toda corazón que la vida solo comienza cuando te dan ganas de vivirla y disfrutarla, y nada tiene que ver la edad por que tanto puedes comenzar a los quince como a los sesenta, lo único que tienes que tener son las ganas y el valor de vivirla.

Yo puedo decirte que cuando tenía 20 años me pareció que era la etapa mas increíble de mi vida, cuando llegue a los 30 pensé lo mismo pero con más experiencia y la certeza de que aun me faltaba más, y ahora que cumplí los cuarenta y viendo hacia atrás no tengo más que dar gracias a Dios y a la vida porque este, estoy convencida, es el mejor año de mi vida. ¡Y es así! la neta lo creo y lo siento, no necesito oír eso de que los cuarenta son los nuevos treinta, no, los cuarenta son cuarenta y ¡que chido por eso! y de esto sacando lo bueno me encuentro con que:

- Estoy donde quiero estar y tengo lo que quiero y me siento más que afortunada por ello.

- Si Demi Moore se ve fabulosa yo no me quedo atrás, y sé que nada tiene que ver con ello las inyecciones o las operadas porque no tengo ni siquiera el dinero para pagarlas. Todo está en mi y el creer que no soy vieja y decrepita sino madura y vigente.

- Viejos... ¡viejos los cerros y reverdecen! cada año es una caída que me enseño el valor de que de los errores se aprende y se sale adelante, y que si me vuelvo a caer ya sé que tengo que hacer: volverme a levantar y darle otra vez pa´delante.

- No necesito a nadie en especial para que sea especial, especial ya lo soy, lo único es que, como antes necesitaba que alguien me lo dijera, ahora solo busco a la persona indicada para saberlo y esa ya me di cuenta, está en el espejo cada vez que me miro en el.

- La vida es muy corta y hoy es el mejor día para estrenar ese fabuloso vestido que me compre según yo para usarlo en una fecha especial, y como no llegaba ¡pues a lucirlo!, lo mismo aplica para mi perfume favorito, los zapatos de 10 cm. que me acaban los pies y todo eso que ya no tiene sentido seguirlo aplazando.

- Irme con mis amigas a chorchear y reírme hasta cansarme, y recordar que aunque ya no tengo muchos ánimos para hacer nuevas amistades, cuido las que tengo como a mi vida y me la paso genial con ellas.

- La menopausia no me preocupa, aun no me llega, y cuando eso suceda al menos tiene algo a su favor: ¡adiós a la menstruación!

Resumiendo: Los cuarenta son fabulosos, e igual que la adolescencia pasan volando, así que ya tengo bastante en que entretenerme, y siento que aun así falta lo mejor... y está por llegar. Si tu también tienes cuarenta o estás por llegar a ellos (que llegaran ni te preocupes), disfrútalos, vívelos pero sobre todo... se lo que quieres ser y ya.

Por @MarAleSilva en twitter

lunes, 23 de agosto de 2010

Algunas cosas de sexo que me tomaron 40 años aprender

Este fué un escrito que llego sólo firmado como V.S



-Las mujeres siempre nos involucramos emocionalmente. Tenemos el corazón justo en medio de las piernas

-En la cama a la única que le incomodan esos kilitos de más/bubis de menos es a ti

-El sexo es mejor con las luces prendidas y los ojos abiertos

-Desnúdate lento y vel@ a los ojos

-Aprende a pedir lo que quieres…Aprende a dar lo que te piden.

-Entre dos adultos que consienten, nada es tabú

-El sexo es mejor sin alcohol, el placer embriaga lo suficiente

-El placer es una vacación para el alma

-Nada cura una depresión, un mal día en el trabajo, una gripa…como el sexo

-Disfruta

-Rasguña

-Grita

-Las mujeres arriba…al lado…abajo…y de cualquier manera.

-El órgano sexual más importante es la mente…el mejor afrodisiaco es la imaginación.

-Depílate completa

-Fantasea a solas

-Mastúrbate

-Sextea…pero si tomas no sextees…y si manejas no sextees

-El segundo mejor afrodisiaco es la adrenalina

-La monogamia es un mito

-La práctica hace a la maestr@



-Besal@ en todos lados



-Coge siempre como si fuera la primera y la última vez



-El orgasmo propio es a fin de cuentas responsabilidad de una misma

viernes, 20 de agosto de 2010

Conforme se acercan los 40

Adina Chelminsky (@caymill en twitter)

Desde que cumplí 30 cada cumpleaños me deprimo. Dos semanas antes de la fecha, días más, días menos, de reflexión. De cuestionamiento. De análisis. De lugares comunes, que los reconozco como comunes y burgueses, pero que aun así me dan vueltas en la cabeza. De problemas cotidianos que se exacerban en dudas existenciales.

Otro año más. ¿En dónde estoy? ¿Me faltan cosas (logros, reconocimiento, paciencia, equilibrio)? ¿Me sobran cosas (peso, canas, arrugas, hormonas)? ¿Hago lo correcto? ¿Hago suficiente? ¿Para mi? ¿Para los demás?

Conforme los 40 se acercan estas dudas se vuelven aun más intensas. Mi lucha interna entre el deber ser y el querer ser se vuelve encarnizada. Me rebeló contra mi misma: me tomo esa copa de más, fumo lo que no había fumado en todo el año, texteo (y ahora twitteo) cosas demasiado íntimas. Lloro sin razón, escondida en los rincones, cual pobre y premenopáusica muñeca fea.

Regreso a una adolescencia tardía en dónde reto los límites de los permitido, de lo “aceptado”, impuesto por no sé que panel de jueces. Añoro los días en donde uno se rebelaba contra una autoridad externa, la autoridad interior es mucho más crítica y menos comprensiva.

-Es que me equivoque, me justifico.

-Es que no tienes llenadera, me contesto.

-Mozart era bipolar, vuelvo a justificarme, extremadamente creativo y loco a la vez.

-Well my dear, me contestó en mi perfecto inglés producto de una educación impecable, you are no Mozart.

Conforme se acercan los 40 me entran más dudas sobre el objeto de mi vida. Sobre el resultado de lo que estoy haciendo. Me he vuelto, cada vez más aficionada a leer esquelas. Las estudio a detalle dejo, invariablemente que mi mente vuele. ¿Qué van a decir de mi? ¿Quién va a ser el responsable de la publicación en donde los abajo firmantes expresan sus condolencias por mi partida? Sé que es tétrico y faltan muchos años pero no lo puedo evitar.

Conforme se acercan los 40 me cuestiono más sobre el tipo de mujer que soy y sobre el tipo de mujer que quiero que mi hija adolescente (¡imagínense los pleitos en casa!) tenga como ejemplo. Cómo enseñarle a encontrar el balance cuando yo soy, por naturaleza, extremista. Cómo enseñarle a aceptarse tal como es, cuando yo soy la peor crítica de mi misma. Cómo esperar menos de la gente, sin que eso le quite pasión por la vida. Cómo mandar, de vez en cuando, la opinión de los demás al carajo.

Conforme se acercan los 40 me doy cuenta que estas crisis anuales pre-cumpleaños son inevitables. Son parte de lo que soy. Irracional, emocional, altamente-equivocable, plenamente culposa, divertidamente creativa, entregada en cuerpo y alma a todo lo que hago, incondicional, capaz de reírme de mi misma. Me doy cuenta que a una edad en donde “debería saber comportarme mejor”, me falta aun mucho por crecer, y que con mis aciertos y mis errores, no me cambiaría por nada

jueves, 19 de agosto de 2010

El Temor Ñorezco

Conforme me acercaba a cumplir 40 años se acrecentaba mi temor ñorezco, ¿que es eso? Es ese miedo a cumplir 40 años, edad en la cual era inevitable cruzar un sombrío umbral en donde te entregaban el uniforme 40 plus por medio de un makeover de pelo corto y serio o en el peor de los casos un fleco copetudo y redondo que vió mejores días cuando lo usaban las Flans con su correspondiente cambio de guardaropa cortesía del depto de Damas de Liverpool con todo y zapato bajito y media color “juvenil” ( sí, así se llama ) este arreglo tiene sus variaciones… todas son parientes, pero sobretodo y peor, es esa actitud que se cargan; entre sabelotodo, ñorezca y “en su papel”( aquí llenar de acuerdo al termino correspondiente : de madre, de esposa, de esposa y madre, super woman, etc ,etc.) y así, con broche de oro queda nulificada la escencia.


Al cumplir 40 ubiqué que Flans tuvo su boom hace 20 años y ni siquiera se han “reencontrado”, que las medias no se usan y que todavía puedo usar tacones sin temor a una fractura de cadera si llego a volar por las escaleras, pero a lo que mas me rehuso es a adoptar la actitud que veo en la mayoría de mis congéneres, no acabo de entender el afán de convertirse en “ñoras” y no es que demeríte el arduo trabajo que hacen la mayoría de ellas, por que el trabajo, los hijos, el marido, o la falta de marido y las presiones diarias no son cosa facil. Pero veo que se pierden en este torbellino y se meten dentro del este patrón tomando una actitud francamente de…flojera y un tanto triste .

Hasta que llegué a los 40´s me dí cuenta que, sin duda, es la mejor edad, la experiencia adquirida nos da el plus a un físico que con la suficiente producción (seamos realistas , la belleza natural solo se ve bien a los 16 años ) logramos vernos mejor que antes ( se supone que ya aprendimos a sacarnos las cejas y no estoy hablando de arreglarnos como niñas de 18, ese es tema para otra ocasión ).

Los 40´s son liberadores, es la edad de ser, de no olvidarme de mi misma, de bailar más, de opinar, de saber que a veces es necesario decir que no, pero también de saber que a veces hay que decir que sí!, de aprender cosas nuevas, de ser alegres y de ver la vida y los problemas con otros ojos y también de volver a empezar si algo no nos gusta; Porque a estas alturas, ya sabemos que los problemas , las tristezas y los peinados de fleco encopetado tienen fecha de caducidad y que los ojos con los que vemos las cosas son los que nos va a acompañar a lo largo del camino que nos queda por recorrer.

Los 40´s son la fusión perfecta, hay que aprovecharla!. Y ya saben; Si les entristece cumplir 40 años, quieren traer la misma moda que hace 20 y traen el disfraz de ñora por fuera pero sobretodo por dentro, es simple y sencillamente porque quieren.

Yo ya me liberé de mí viejo temor ñorezco, simplemente no me hice miembro de ese club.

@Opinodetodo en twitter

La autora a sus 40´s encuentra que cada mes sale una arruga más, que ya no puede dejar de ir al salón a retocar las canas manteniendo el pelo largo, que a veces no tiene suerte en Zara porque aunque la ropa es poca madre, a veces de plano…no entra en ella ), que cada vez que se levanta de una silla no puede evitar pujar y que aunque sigue sin entender del todo el mundo cibernético, ahora opina libremente de todo lo que le da la gana ( solo en twitter por que tampoco es tonta ) y para acabar se da cuenta todos los días que tiene muchísimos más problemas que hace veinte años…pero nunca ha sido mas felíz .

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Qué es 40 sobre 40?

Este es un espacio creado por mujeres para mujeres, donde se vale decir la verdad (aunque pueda parecer demasiado cruda) sobre lo que significa llegar a los 40 años de edad.
Las que rondamos esta edad somos una generación que ha roto con el pasado  y con el arquetipo de la mujer-santa-casta digna de las telenovelas más cursis , para transformarse en una mujer real más de carne que de hueso. Somos la generación que decidió tomar el control de su vida, su capacidad reproductiva y sus preferencias laborales.
Estamos enfrentando  por el proceso de convertirnos en "señoras de sociedad" sin dar el "viejazo" y haciendo todo lo que está en nuestro alcance para no terminar siendo "nuestras mamás". Nuestro conflicto viene de no ser unas jovencitas, pero tampoco ser unas matronas de edad avanzada , y esa transición nos causa escalofríos, miedos nocturnos y deseos incontrolables de acudir con el cirujano plástico.
Al final, somos solamente mujeres .....
Aquí vamos a celebrar ese rito que a muchas mujeres temen : el llegar a los 40´s sin morir en el intento.
Pasen ....lean....lloren....rían ...igual que hicieron todas las autoras de estos posts; las cuales son todas valientes por dejarnos ver sus corazones en cada palabra que escribieron.